FM LogisticBlog FM 360Transporte intermodal: Todo lo que necesitas conocer de este tipo de transporte
Rendimiento de la cadena de suministro
En noviembre 27, 2023
Transporte intermodal: Todo lo que necesitas conocer de este tipo de transporte
El transporte intermodal consiste en trasladar mercancías mediante dos o más modos de transporte, manteniendo la misma unidad de carga durante el recorrido. Esa unidad puede…
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El transporte intermodal consiste en trasladar mercancías mediante dos o más modos de transporte, manteniendo la misma unidad de carga durante el recorrido. Esa unidad puede ser un contenedor, una caja móvil o un semirremolque adecuado para la operación. Al pasar del camión al tren o al barco, se transfiere la unidad completa, sin descargar y volver a cargar los productos que contiene.
Esta modalidad permite conectar distintos servicios de transporte de mercancías dentro de una misma operación. En este artículo de FM Logistic, explicamos cómo funciona, qué unidades utiliza, cuándo puede resultar adecuada y qué limitaciones conviene valorar antes de incorporarla a la cadena de suministro.
¿Qué es el transporte intermodal?
En un envío intermodal, la mercancía permanece dentro de una misma unidad mientras esta viaja sucesivamente por carretera, ferrocarril o vía marítima, entre otras combinaciones posibles. Por ejemplo, un contenedor puede salir de una fábrica sobre un camión, recorrer el tramo principal en tren y llegar al destinatario mediante otro camión.
La característica que define la operación es la continuidad de la unidad de carga entre modos. Si los productos se descargan del camión y se vuelven a preparar en una unidad diferente para continuar el viaje, ese cambio no cumple este criterio intermodal.
Las terminales intermodales son las instalaciones donde se transfiere la unidad entre medios de transporte. Disponen de accesos, zonas de espera y equipos adaptados a las unidades y los servicios que operan.
Contenedor, caja móvil y semirremolque: ¿qué diferencias hay?
La elección de la unidad depende de la mercancía, del recorrido y de los equipos disponibles en las terminales. Las principales unidades de transporte intermodal son:
Contenedor: es una unidad resistente y reutilizable, con dimensiones y puntos de fijación normalizados en sus formatos más habituales. Puede transferirse entre camión, tren y buque mediante equipos compatibles. Existen modelos para carga seca, mercancía refrigerada y otros usos específicos.
Caja móvil: es una carrocería de carga separable del vehículo, utilizada principalmente en operaciones de carretera y ferrocarril. Puede apoyarse sobre patas cuando su diseño lo permite. Su capacidad de apilamiento y sus posibilidades de manipulación dependen del modelo, por lo que debe comprobarse su compatibilidad con cada operación.
Semirremolque: transporta la mercancía por carretera acoplado a una cabeza tractora y puede continuar sobre un tren o un buque cuando el equipo y el servicio son compatibles. Para su transferencia ferroviaria, debe ser apto para el sistema utilizado, ya sea mediante elevación o mediante una solución de carga horizontal.
No todas las unidades sirven para todas las rutas. Antes de organizar el envío hay que comprobar dimensiones, peso, sistemas de sujeción, equipos de transferencia y requisitos del servicio ferroviario o marítimo.
¿Cómo funciona un envío intermodal?
En una operación habitual puerta a puerta, la carretera conecta el origen y el destino con las terminales, mientras que el ferrocarril o el barco realizan el tramo principal. El recorrido puede organizarse en las siguientes fases:
Recogida en origen: se carga y asegura la mercancía dentro del contenedor, la caja móvil o el semirremolque. Un vehículo recoge la unidad y la traslada a la terminal de salida conforme a la reserva y al horario de admisión.
Entrada en terminal: se registra la llegada y se comprueban la identificación, la documentación y las condiciones de aceptación de la unidad. Esta se sitúa en la zona asignada hasta su transferencia al siguiente modo de transporte.
Transferencia: se mueve la unidad completa desde el vehículo de carretera al vagón o al buque mediante grúas, equipos de manipulación o sistemas de acceso rodado. La mercancía permanece dentro de la misma unidad.
Tramo principal: el tren o el buque transporta la unidad hasta la terminal de destino. Durante esta fase se realiza el seguimiento del servicio y se coordinan la llegada y la recogida posterior.
Transferencia en destino y entrega: la unidad se descarga del tren o del buque y se asigna al vehículo que realizará el último tramo por carretera. Tras completar las gestiones necesarias, se entrega al destinatario, donde se descarga la mercancía.
Algunas rutas incorporan terminales intermedias o combinan más de dos modos. La planificación debe contemplar todo el recorrido puerta a puerta, incluidos los accesos, las esperas, las transferencias y los trámites que correspondan.
Importancia del transporte intermodal
El transporte intermodal permite combinar la cobertura de la carretera con la capacidad del ferrocarril y del transporte marítimo. Esta conexión puede resultar útil para organizar flujos regulares entre centros de producción, puertos, terminales interiores y áreas de consumo.
Su aportación depende de que exista una red de servicios compatible con los orígenes, los destinos y los plazos del envío. Una buena coordinación entre operadores y terminales ayuda a mantener la continuidad del transporte y a gestionar las incidencias entre tramos.
Beneficios del transporte intermodal
Posible reducción del coste total: el tramo ferroviario o marítimo puede ofrecer ventajas en determinados corredores y volúmenes. El ahorro depende de que compense los costes de recogida, entrega, terminales, transferencias y gestión de unidades vacías.
Menor manipulación directa de los productos: la mercancía permanece en la misma unidad durante los cambios de modo. Esto reduce las operaciones de descarga y recarga de los bultos, aunque sigue siendo necesario un embalaje y una sujeción adecuados para todo el trayecto.
Capacidad para flujos regulares: los servicios ferroviarios y marítimos pueden facilitar el movimiento de volúmenes elevados. Su aprovechamiento depende de la frecuencia disponible, la capacidad reservada y la estabilidad de los envíos.
Potencial de reducción de emisiones: sustituir parte del recorrido por carretera por un tramo ferroviario o marítimo puede reducir las emisiones del envío. El resultado depende de la ruta, la ocupación, la energía utilizada, los recorridos de acceso y los movimientos en vacío.
Seguimiento coordinado: compartir la identificación de la unidad y los hitos del recorrido puede mejorar la visibilidad del envío. Esta ventaja requiere intercambio de datos entre transportistas, terminales y responsables de la operación.
La decisión debe basarse en una comparación entre alternativas para el mismo origen, destino y nivel de servicio. Estos son los principales criterios que conviene revisar:
Recorrido y proximidad a las terminales: interesa valorar cuánto trayecto puede realizarse en el modo principal y cuántos kilómetros adicionales requieren la recogida y la entrega. No existe una distancia mínima universal que haga rentable cualquier operación.
Volumen y regularidad: los flujos previsibles facilitan las reservas y el aprovechamiento de la capacidad. Para envíos ocasionales, hay que comprobar qué servicios y plazas están disponibles.
Plazos y frecuencia: deben encajar los días de salida, los horarios de admisión, el tránsito y la entrega final. La comparación debe incluir las esperas en terminal y el margen necesario ante incidencias.
Compatibilidad de la unidad: el contenedor, la caja móvil o el semirremolque deben ser compatibles con los vehículos, vagones, buques, equipos de terminal y restricciones del recorrido.
Características de la mercancía: los productos refrigerados, peligrosos, frágiles o de dimensiones especiales necesitan equipos, servicios y procedimientos adecuados durante todos los tramos.
Coste completo: deben sumarse el transporte inicial y final, el tramo principal, las transferencias, las posibles estancias, la disponibilidad de equipos y su devolución o reposicionamiento.
Coordinación y seguimiento: conviene definir quién reserva cada tramo, transmite la documentación, controla los hitos y gestiona las incidencias para evitar interrupciones entre operadores.
Limitaciones que deben tenerse en cuenta
La viabilidad del transporte intermodal depende de la disponibilidad de conexiones y de la coordinación entre sus etapas. Las principales limitaciones son:
Cobertura limitada de algunos corredores: no todos los orígenes y destinos disponen de terminales próximas o de servicios adecuados para la mercancía.
Horarios y frecuencias definidos: perder la admisión de una salida puede obligar a esperar al siguiente servicio, afectando al plazo de entrega.
Tiempos y costes de transferencia: los cambios de modo añaden operaciones que pueden reducir la ventaja económica o temporal en ciertos recorridos.
Restricciones técnicas: las dimensiones, el peso y los sistemas de manipulación pueden impedir que una unidad utilice una terminal, un vagón o una ruta determinados.
Dependencia entre conexiones: un retraso en el primer tramo puede afectar a los siguientes. La planificación necesita márgenes y alternativas proporcionados a la importancia del envío.
Disponibilidad y retorno de equipos: conseguir una unidad compatible y organizar su devolución puede condicionar el coste y la continuidad del servicio.
Ejemplos de transporte intermodal
Los siguientes ejemplos muestran cómo se mantiene la unidad de carga durante el recorrido y qué debe comprobarse para que cada operación sea viable. Son casos ilustrativos, sujetos a la disponibilidad de equipos, terminales y servicios.
Combinación
Unidad de carga
Recorrido operativo
Qué comprobar
Carretera + ferrocarril + carretera
Caja móvil compatible con el servicio ferroviario.
Un camión recoge la caja cargada en la fábrica. En la terminal se transfiere al tren y, al llegar a destino, otro camión la lleva al centro de distribución.
Compatibilidad con los vagones y equipos de terminal, frecuencia del tren y distancia de los tramos por carretera.
Carretera + barco + carretera
Contenedor marítimo.
El contenedor sale del almacén en camión, se embarca en el puerto de origen y viaja hasta el puerto de destino. Después continúa sobre otro vehículo hasta el destinatario.
Reserva marítima, horarios portuarios, documentación, posibles trámites aduaneros y devolución del contenedor.
Carretera + barco + ferrocarril + carretera
Contenedor compatible con todos los tramos.
Tras la recogida y el trayecto marítimo, el mismo contenedor pasa al tren en el puerto o en una terminal conectada. Viaja a una terminal interior y completa la entrega por carretera.
Conexión entre puerto y ferrocarril, disponibilidad de la carga, coordinación de horarios y margen entre servicios.
Carretera + buque de carga rodada + carretera
Semirremolque compatible con el servicio.
Una cabeza tractora lleva el semirremolque al puerto. Este embarca mediante acceso rodado y, tras la travesía, otra cabeza tractora lo recoge para realizar la entrega.
Aceptación del semirremolque, condiciones de sujeción, reserva del buque y disponibilidad de tracción en destino.
Carretera + ferrocarril con semirremolque + carretera
Semirremolque apto para el sistema de carga ferroviaria.
El semirremolque llega a la terminal, se carga en un vagón mediante el sistema previsto y realiza el tramo principal en tren. En destino se vuelve a acoplar a una cabeza tractora.
Compatibilidad del semirremolque con el sistema de transferencia, el vagón y las dimensiones admitidas en la ruta.
La combinación de avión y camión también puede formar parte de una cadena con varios modos, pero no basta con utilizar ambos para que la operación sea intermodal. Si la mercancía se descarga del vehículo y se reorganiza en una unidad aérea diferente, no se mantiene la misma unidad de carga durante el cambio.
Soluciones de transporte intermodal con FM Logistic
En FM Logistic, planteamos soluciones logísticas adaptadas a las características de cada envío. La planificación intermodal requiere valorar los orígenes y destinos, las unidades disponibles, las frecuencias de servicio y las conexiones entre carretera, ferrocarril y transporte marítimo.
Los servicios de transporte terrestre de mercancías permiten conectar los puntos de recogida y entrega con las terminales. Cuando la operación incorpora un tramo marítimo, los servicios de logística portuaria facilitan la coordinación del paso por el puerto y la continuidad del envío.
Para estudiar la opción más adecuada, es necesario conocer el tipo de mercancía, su volumen, la frecuencia de los envíos y los plazos requeridos. Contacta con nuestro equipo para valorar cómo encaja el transporte intermodal en tu operativa.